Siempre he creído que la especialización, aunque tal vez necesaria, empobrezca en gran manera nuestra visión del mundo, y nuestra manera de ejercer como profesionales.

En la antigüedad los saberes estaban integrados, el famoso Trivium y Quadrivium, eran el compendio del saber histórico hasta ese momento. Englobaba todo el conocimiento científico, matemático, gramático,…

Estos profesionales que ejercían las artes liberales podían dedicarse a un trabajo específico, tenían una especialización pero, sin duda, su perspectiva era global y su capacidad de entender el mundo en su contexto histórico, era probablemente más completa. Y sus estructuras de pensamiento les permitían enfrentarse a su mundo con más preparación.

Hoy en día, parece que es necesario volver a reunir lo que está disperso en compartimentos estancos (cito palabras de E. Morin), parece urgente y necesario un nuevo humanismo, del que todo el mundo parece querer prescindir.

La figura del humanista no es la de un tipo raro, rodeado de libros y alejado de la realidad. El nuevo humanista es un teórico práctico, que está preparado para enfrentar el cambio continuo de la sociedad.

En nuestra sociedad y en el mundo empresarial, ese papel parece encajar con el profesional de Recursos humanos, o el que quiere ocuparse de lo humano y personal en la empresa. También sería lo ideal en un político, pero eso puede ocuparnos otro artículo, o más bien un ensayo.

El nuevo líder de Recursos humanos tiene que ser un humanista con muchos recursos.

Alguien absolutamente necesario en nuestras empresas para que generen un cambio real en la sociedad.

Conocedor de la realidad completa, no estanca, ni compartimentada. Con una visión clara de la realidad social y el mejor conocedor de los departamentos de la empresa, sus objetivos, sus resultados.

Hábil para traducir e interpretar  y práctico para ejecutar planes y estrategias globales que tengan como protagonistas a las personas, que son el mejor recurso de la empresa.

Esta tiene que ser la tendencia actual en el líder de Recursos Humanos. Un nuevo humanista que sepa interpretar la realidad cambiante de nuestro mundo, sin miedo. Esto generará confianza ante el escepticismo y la incertidumbre del futuro.

Como dice Morin, y vemos y leemos cada día en los periódicos, la esperanza es necesaria.  El nuevo líder de Recursos Humanos cambia el miedo al futuro por esperanza, y seguridad. Tan necesaria para que todo funcione.

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