“Tanto la libertad individual, como la interdependencia, son necesarias para vivir en sociedad” M. Gandhi

Se atribuye a Gandhi la utilización del término “interdependencia” por primera vez en 1929 para referirse a esta palabra como un ideal que nos hace autosuficientes. Gandhi entendía muy bien lo que es la interdependencia como una condición inherente a nuestro ser como “humanos”

Muchas veces asociamos la palabra “dependencia” a algún tipo de debilidad, parece que todo lo que es válido y tiene éxito, no puede estar ligado a nada ni nadie más. Lo que nos hace débiles es esa creencia de que somos capaces de algo solos. Creer que podemos ser independientes es simplemente ignorancia. Todos nosotros somos “interdependientes”. Dependemos unos de otros como seres sociales, y también dependemos de la propia naturaleza, de nuestro entorno.

Existen muchos tipos de “interdependencia”, el ejemplo se ve muy claro en la relación entre los países y entre las empresas, absolutamente interdependientes en un mundo cada vez más global.

Edgar Morin, también ha escrito sobre la interdependencia y sobre el destino común de todos los seres humanos:

Debemos entender que el destino de los seres humanos va unido al destino de la especie humana, el destino individual y social están entrelazados y son inseparables y tenemos un destino y una conclusión común como ciudadanos de la tierra. El hombre no vive solo, vive en sociedad, y debe cuidar de él mismo y de los demás, así como del mundo en el que vive el, y el resto de los hombres, debemos entender que este mundo si no lo cuidamos puede desaparecer.

El hecho de que nuestro destino individual esté entrelazado y sea común al de los demás, es porque somos ciudadanos de un mismo planeta. El hombre es inseparable del colectivo y su autonomía siempre es parcial.

Por esta razón es necesario un compromiso de responsabilidad individual y compartida. Al ser interdependientes nuestras acciones individuales tienen consecuencias que nos afectan a todos, y que también producen efectos sobre el lugar en el que vivimos.

La interdependencia y la responsabilidad compartida son el fundamento en el que se basa Hans Jonas , uno de los autores referentes en éticas aplicadas, para formular su imperativo categórico: “Obra de tal modo que los efectos de tu acción sean compatibles con la permanencia de una vida humana auténtica en la tierra”. Y es que nuestra interdependencia es trascendente, somos responsables también con las generaciones futuras, es un compromiso que nos obliga a “pensar a largo plazo”. Es la base de la definición de Desarrollo sostenible del que tanto hablamos sin pensar muchas veces, que trata de un compromiso con las generaciones futuras. No podemos hablar de Desarrollo sostenible sin hablar de responsabilidad y de futuro. “Satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades”.

La Interdependencia debería convertirse en uno de nuestros valores de cabecera, de nuestros valores personales e incluso corporativos. Sería bueno que también llegara a ser palabra del año para poder curar patologías sociales como la que nos recuerda la que ha sido la elegida como palabra del año 2017 “aporofobia”, el rechazo al pobre. Si empezamos a ser conscientes de nuestra interdependencia como seres humanos no tendrá sentido rechazar a nadie, sino buscar soluciones juntos. La suerte de “los pobres” es responsabilidad de todos y como tal ha de suponer un compromiso.

 

Quiero terminar esta reflexión recomendando la lectura de “la Carta de la Tierra”, un documento que surge de una iniciativa producto de un diálogo intercultural que se llevó a cabo durante una década en torno a diversos objetivos en común y valores compartidos. El proyecto de la Carta de la Tierra comenzó como una iniciativa de las Naciones Unidas, pero se desarrolló y finalizó como una iniciativa de la sociedad civil.

Esta Carta nos recuerda precisamente que somos interdependientes y que ésa es nuestra mayor fortaleza:

Estamos en un momento crítico de la historia de la Tierra, en el cual la humanidad debe elegir su futuro. A medida que el mundo se vuelve cada vez más interdependiente y frágil, el futuro depara, a la vez, grandes riesgos y grandes promesas. Para seguir adelante, debemos reconocer que, en medio de la magnífica diversidad de culturas y formas de vida, somos una sola familia humana y una sola comunidad terrestre con un destino común. Debemos unirnos para crear una sociedad global sostenible fundada en el respeto hacia la naturaleza, los derechos humanos universales, la justicia económica y una cultura de paz. En torno a este fin, es imperativo que nosotros, los pueblos de la Tierra, declaremos nuestra responsabilidad unos hacia otros, hacia la gran comunidad de la vida y hacia las generaciones futuras.

http://cartadelatierra.org/descubra/la-carta-de-la-tierra/

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