Uno de los grandes retos que se plantean en el campo de los Recursos humanos es cómo podemos medir la rentabilidad y la productividad de nuestro equipo humano. Y más cuando el salario se convierte en un elemento competitivo, asociado a la productividad.

Hay diferentes parámetros, pero siempre van a tender un carácter subjetivo, por lo tanto es muy difícil llegar a ponernos de acuerdo.

Tal vez, debiéramos cambiar nuestra forma de entender el trabajo, y hacer que nuestro equipo la cambie también.

Esto tiene mucho que ver con la gestión del tiempo y nuestros horarios de trabajo. Un horario laboral que fuera más compatible con la vida personal, haría trabajadores más productivos.

No habría que asociar el trabajar más horas, o el salir más tarde del trabajo con una mayor productividad, porque normalmente no es así. El presentismo laboral no está directamente relacionado con la eficiencia. Las estadísticas nos muestran que España es uno de los países en los que más horas se trabaja (se está presente en el trabajo), pero, sin embargo esto no se traduce en productividad.

Esto debería hacernos analizar la situación real y modificar nuestra estrategia para lograr así el objetivo de ser más productivos y eficientes en menos tiempo.

La buena planificación y gestión eficaz del tiempo nos haría ahorrar mucho dinero, y por supuesto tiempo. Deberíamos elaborar estrategias para mejorar la autogestión del trabajador y su tiempo de descanso.

Una propuesta puede dirigirse a enfocar la productividad, no por las horas trabajadas, si no por los resultados obtenidos y objetivos logrados.

Si, por ejemplo, en una empresa se empezará a trabajar a las 8.00 y se saliera a las 16.00, con un tiempo establecido para comer, probablemente, los trabajadores de esa empresa planificarán su jornada de trabajo de modo que puedan finalizar su objetivo diario en ese tiempo. Porque en modo alguno se va a premiar al que se quede 5 minutos más. Más bien debería ser al contrario. El respeto por la conciliación de la vida personal y familiar por parte de la empresa y del propio trabajador es de esta forma una propuesta común.

La capacidad de implicación en el trabajo y en la propia empresa  y el aumento de la importancia de realizar una buena planificación del  tiempo, aumentará de modo considerable en cada miembro de nuestro equipo humano.

Se nos plantean, por lo tanto nuevos retos, tenemos que elaborar nuevas estrategias en las que la gestión y planificación del tiempo se traduzcan en hechos. En nuevas propuestas, de horarios, concentración, implicación,…

Sería deseable que cada persona haga suyos los objetivos de la empresa, y tenga interiorizados los principios y valores éticos comunes a la organización  para que no los vea como una imposición desde el exterior.

Se trata de nuevas propuestas de valor para el campo de la gestión de personas. Tal vez, sea decisivo el trabajo en esta área para los tiempos actuales. Probablemente la gran diferencia en

El aumento de la productividad se encuentra en la buena gestión del equipo humano.

El papel del gestor o líder del equipo es fundamental para llevar a cabo la estrategia. De forma que sepa liderar desde la motivación. Qué haga parecer fácil lo difícil. Y qué haga ver la libertad de cada uno para implicarse y gestionar su trabajo y su tiempo de la mejor manera para su propio bien y el de su empresa.

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